26 enero, 2014
Una vez conocí un hombre vestido de negro.
- Después de todo fuiste el primer lector.
Una mujer, ingrediente importante en su vida, o varias, para mas placer. Un buen café, y una buena conversación no se quedan atrás, sobretodo acompañados de un buen pastel. Cara de inocencia su mayor debilidad. Morder la punta de sus lentes una mas de sus manías. El baile no es lo suyo, pero eso no lo hace menos sexy. Ese gusto por un buen queso, que le recuerda sus origines norteños. Los edificios viejos, los legos, las monstruosas maquinas de construcción son algunos de sus placeres. Caminar, Coyoacan, los pequeños parques cerca de la casa, los puentes peatonales en forma de U, son algunos de los recuerdos. Leer los movimientos, pensamientos y deseos de una mujer, algunas de sus cualidades. Un pesimismo innato derramado en cada paso que da. Negro impregnado por todo el cuerpo, solo para resaltar mas esos ojos claros. Esos ojos claros que te recuerdan que es él y solo él quien te esta desnudando. Esos ojos claros que muestran esperanza, y hasta, por que no, cierta inocencia.
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