Aquí estoy hoy de nuevo preguntándome por qué siempre me quejo de los hombres. Ninguno es perfecto y ninguno lo será (de acuerdo a lo que mi padre me dijo desde que tenia 14 años). Pero entonces, ¿por qué me empeño en perfeccionar algo que la imperfeccion vuelve mas interesante? Porque desde niña también me dijeron no te dejes de nadie. Pero no me explicaron la diferencia entre ceder y ser mangoneada.
La primera vez que creí enamorarme me hice de todo el feminismo que había guardado por tantos años y no me dejé. Pero me aburrí. La segunda vez intente ser esa mujer clásica que se espera que cuide de su "marido" y pues tenia una fiera enjaulada encerrada en mi corazón, que cuando se animaba a salir era apedrada inmediatamente. Ahora no se que hacer...
No se si simplemente me debería enamorar de hombres con una cultura de mujeres (si es que existen) o evolucionar a esa mezcla rara que mi madre dice que existe...
No hay comentarios:
Publicar un comentario