03 mayo, 2009



Tal vez hoy sea uno de esas noches en las que el romanticismo me invade. Y como dejarlo expresarse! En lugar de eso empiezo esta entrada con un toque no tan romántico, pero igualmente expresivo.

Hace unos días volví a leer un poema que me gusta mucho, de Neruda, el cual siempre olvido, salvo el primer verso: Me gustas cuando callas porque estas como ausente... También ya de paso en el mismo libro, recordé aquel que empieza con: Podría escribir los versos mas tristes esta noche... o algo así. Total que ahora estoy derramando miel.

Si Kappa estuviera aquí, ya estaría diciendo algo q me cortara la inspiración, pero dado que no esta aquí, y precisamente porq no esta aquí, veamos que sale:

Con un hola debería empezar, pero no es de un principio del que quiero hablar. Esto es mas bien esa parte después del como estas. Antes yo había tenido mi tierra cultivada, fértil, tranquila. Con el paso del tiempo, el descuido y mi nulo interés en conservarla, se erosiono. Allí estaba, árida. Era suceptible, estaba en sequía cuando el fuego llego. Fue tan cálido al principio, tan excitante y diferente. Comenzo por consumir las grandes cosas que ya no correspondía, continuo, quería todo. Seguía con un gran apetito devorando todo. De pronto, el calor llamo al agua. Al principio, el fuego evaporaba el agua. Pero el agua no se dejo, era mucha, era profunda. Avanzo y rodeo el fuego. Lo contuvo y lo debilito hasta lograr sofocarlo. Casi toda fue evaporada en este proceso. Solo un pequeño riachuelo se formo. De pronto, comenzo. La lluvia callo, el agua revitalizo mi tierra. Ahora intento como jardinero no dejarla secar, no dejar que el fuego la consuma, al contrario, quiero que siga su ciclo, esta vez un ciclo infinito.

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